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viernes, 10 de marzo de 2017

ORANDO POR NUESTROS HIJOS CON LOS 5 SENTIDOS

He aquí, herencia de Jehová son los hijos;
Cosa de estima el fruto del vientre.
(Sal. 127:3)

Gracias Señor por el regalo tan grande que me has dado, por una herencia tan especial, por algo tan valioso que hiciste nacer de mi vientre. Hoy pongo mis hijos en Tus manos protectoras y cariñosas. Hoy te entrego lo que me has dado.

"Tus ojos miren lo recto,
Y diríjanse tus párpados hacia 
lo que tienes delante.
 Examina la senda de tus pies,
Y todos tus caminos sean rectos.
No te desvíes a la derecha ni a la izquierda;
Aparta tu pie del mal." 
(Pr. 4:25-27)

Ante sus ojos están diariamente el bien y el mal. Haz que que éstos se fijen sólo en lo recto y que sus párpados se dirijan hacia lo que está delante. Que disciernan y examinen los caminos de sus pies, que sean caminos rectos y derechos, que no se desvíen hacia el mal.

"Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda." 
(1ª Tim. 2:8)


Te ruego que hagas de ellos hombres y mujeres tuyos, que amen la oración y no se avergüencen de ella dondequiera que estén. Pido que puedan levantar manos santas ante Ti, libres de iras y discusiones. Haz que se sean hijos e hijas de paz.

 "Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros." (Ef. 4:25)

Oro también que mis hijos sean hombres y mujeres libres de hipocresía, libres de falsedad. Haz que de sus bocas salgan palabras llenas de sabiduría y de bondad. 


"Hijo mío, si recibieres mis palabras,
    Y mis mandamientos guardares dentro de ti,
Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría;
Si inclinares tu corazón a la prudencia,

Entonces entenderás el temor de Jehová,
Y hallarás el conocimiento de Dios. 
Es el que guarda las veredas del juicio,
Y preserva el camino de sus santos."
(Pr. 2:1-2,5,8)


Guárdales de escuchar falsas doctrinas que les puedan desviar de la Verdad. Haz atento su oído a Tu sabiduría para entender así el temor de Jehová, el cual guardará sus sendas y también les preservará.









"Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.
Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden;" (2ª Cor. 2:14,15)

Hazles, Señor, valientes en todo momento, dispuestos a predicar. Que anuncien Tu evangelio y la victoria que Tú das. Haz de ellos un olor fragante, un olor de vida ante la humanidad, para que otros lleguen a conocerte y  muchos se puedan salvar. 
Haz que mi oración sea como el incienso puesto allí en el altar y que suba hasta los cielos en adoración y humildad. 



En el nombre de Tu Hijo Jesús, amén.

Noèlia Giner

sábado, 7 de enero de 2017

¿POR QUÉ NO CONTESTAS, SEÑOR?

Te ayudará mucho si lees Éxodo 6 y 7

Moisés llegó de tener un encuentro con Dios. Había recibido la gran promesa de que su pueblo iba a ser liberado. Aarón le acompañaba. ¡Israel escuchó la noticia con gran entusiasmo y emoción! ¡Dios había visto y oído el sufrimiento de ellos que por tantos años habían sostenido! ¡Por fin, podían ver próxima su liberación!

Sin embargo, después de divisar un nuevo amanecer para sus vidas y las de sus familias, el horizonte se oscureció. Faraón había dicho que ¡no! -- ¡que no dejaría marchar al pueblo! Interpretó la alegría de la gente como mera ociosidad. Así que decidió añadir más sudor y sufrimiento a su trabajo. Ahora tendrían que fabricar ladrillos de barro sin paja. No toleraría que la producción disminuyera; el trabajo debería seguir igual... ¡O más bien peor!

El pueblo de Israel se desmoralizó. Dios les había asegurado ser libres y de repente la esclavitud se hizo mayor. ¿Estaba Dios contradiciéndose? ¿Había perdido el control? ¿Cómo era posible que les diera una promesa tan bella y que ahora las cosas les fueran peor?


Nosotras conocemos bien el final de la historia. Milagro tras milagro, maravilla tras maravilla... ¡Dios les liberó con mano fuerte y poderosa! Pero ellos, en ese momento, desconocían el final. Las circuntancias les confundían. Si hubiéramos podido hablar con ellos desde nuestra perspectiva, seguro que les hubiéramos animado a permanecer confiando en el Señor. Les hubiéramos dicho que Él les sacaría, que tuvieran paciencia y no perdieran la fe.

Lo mismo ocurre en nuestras vidas. Oramos intensamente por algún motivo en concreto; tenemos las promesas del Señor. Sin embargo, muchas veces, a medida que oramos sin cesar, vemos como las cosas empeoran a nuestro alrededor y nuestra fe empieza a vacilar. Pero Dios conoce el final de nuestra historia y tiene en mente lo que va a hacer. Sólo pide de nosotras que no perdamos la fe. 

Y así fue, allí en Egipto: Dios venció a Faraón. Tenía un propósito definido y es que tanto egipcios como israelitas conocieran quién es Dios: Jehová el Omnipotente, Jehóva el gran Yo Soy. Dios no quiso meramente liberarlos (Él podría haberlo hecho sin más), sino que quiso mostrar Su fuerza, Su poder, Su autoridad. 

Sigue orando amiga mía, no desmayes al ver las cosas peor a tu alrededor. Es que Dios está obrando para que le conozcas mejor. Para que aprecies más Su fuerza, Su poder, Su amor. No hay mejor fondo que el de color negro para apreciar el brillo de un diamante en todo su esplendor. ¡Contra más difícil se ponga el camino, más grande verás al Señor! ¡Cuando llegues al punto de lo imposible, verás que todo es posible para Dios!

Noèlia Giner

miércoles, 28 de diciembre de 2016

SILENCIO

Hoy os propongo reflexionar sobre el silencio. Han sido ya 4 meses de silencio en este blog. Un silencio muy prolongado. 
Acabó el verano, le siguió el otoño, hace tan sólo unos días hemos celebrado Navidad y ya sin darnos cuenta vamos a recibir un nuevo año. ¡Increíble cómo pasan los días y los meses! ¡Increíble cómo vuela la vida!

Mil disculpas por el silencio... por estar tan calladitas en estos meses. 

Pero el silencio es también parte de la vida. Y seguramente nuestro silencio ha sido causado por el mucho ruido de nuestro alrededor. Me refiero a la mucha actividad que sobrellevamos y al poco valor que le damos a poder parar, sentarnos, callar, reflexionar y disfrutar de compartir nuestros pensamientos y vivencias con todas vosotras. 
¡Sí, el silencio forma parte de la vida! Así lo afirma Dios a través de Salomón:

"Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. 
...tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar."
Eclesiastés 3:1,7

La mayor parte de nuestro tiempo se centra en hablar y hablar... ¡Pero cuán valioso es el silencio! ¡Y cuán difícil es para nosotras callar! 

Saber callar en el momento adecuado es una muestra de sabiduría y prudencia, es un rasgo de madurez. Tanto es así que aún el necio se hace sabio cuando aprende a callar. 


"El que ahorra sus palabras tiene sabiduría; De espíritu prudente es el hombre entendido. 
Aún el necio, cuando calla, es contado por sabio; El que cierra sus labios es entendido."
Proverbios 17:27-28 


Ser prudentes con los demás nos hace mujeres sabias y respetables. Pero la sabiduría del silencio va aún más allá. Sabemos guardar silencio ante los hombres, pero ¿sabemos callar ante Jehová?

"Guarda silencio ante Jehová, y espera en Él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades. Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo."
Salmo 37:7-8 


A menudo vivimos cosas que no entendemos y pasamos por circunstancias aparentemente injustas, o injustas en realidad. Y nos desesperamos, y envés de guardar silencio, no dejamos de hablar en nuestra intimidad: "¿Por qué tengo que pasar por esto? Señor, ¿cuándo me vas a librar?" 

Y no nos damos cuenta de que romper el silencio ante Dios nos lleva a pecar. Lo rompemos con la queja, que pronto se convierte en enojo hasta que nos llega a dominar.  



Nos olvidamos que Dios es quien está tejiendo nuestra vida como si de un tapiz se tratara. Él escoge los colores y tiene en mente el resultado final, que poco a poco va divisando al permitir diferentes circunstancias en nuestra vida. A veces usa hilos oscuros, otras veces colores brillantes... pero ambos son necesarios para crear una bella imagen de Su Hijo en nuestras vidas. Pero nosotras estamos al otro lado del tapiz y sólo vemos el embrollo de hilos que se forma. No entendemos. No confiamos. Nos alteramos y no guardamos silencio ante Jehová. 

Querida amiga, no sabemos qué permitirá Dios en este nuevo año que llega. No sabemos qué colores escogerá para continuar tejiendo el tapiz de nuestras vidas. Pero sí sabemos por Su Palabra que Él nos llama a estar quietas en Su presencia y confiar... confiar en Aquel que sabe lo que es mejor, en Aquel que en Sus manos tiene el Plan. Un plan perfecto para nuestra vida, un plan de acuerdo a Su voluntad.

Así que, éste es nuestro reto para ti en este año que entra y te animamos a hacerlo tu oración: Estar quieta y conocer que Él es Dios, guardar silencio ante Jehová. Salmo 46:10


 
¡Feliz 2017 en el Señor!

 


Noèlia Giner