miércoles, 28 de diciembre de 2016

SILENCIO

Hoy os propongo reflexionar sobre el silencio. Han sido ya 4 meses de silencio en este blog. Un silencio muy prolongado. 
Acabó el verano, le siguió el otoño, hace tan sólo unos días hemos celebrado Navidad y ya sin darnos cuenta vamos a recibir un nuevo año. ¡Increíble cómo pasan los días y los meses! ¡Increíble cómo vuela la vida!

Mil disculpas por el silencio... por estar tan calladitas en estos meses. 

Pero el silencio es también parte de la vida. Y seguramente nuestro silencio ha sido causado por el mucho ruido de nuestro alrededor. Me refiero a la mucha actividad que sobrellevamos y al poco valor que le damos a poder parar, sentarnos, callar, reflexionar y disfrutar de compartir nuestros pensamientos y vivencias con todas vosotras. 
¡Sí, el silencio forma parte de la vida! Así lo afirma Dios a través de Salomón:

"Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. 
...tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar."
Eclesiastés 3:1,7

La mayor parte de nuestro tiempo se centra en hablar y hablar... ¡Pero cuán valioso es el silencio! ¡Y cuán difícil es para nosotras callar! 

Saber callar en el momento adecuado es una muestra de sabiduría y prudencia, es un rasgo de madurez. Tanto es así que aún el necio se hace sabio cuando aprende a callar. 


"El que ahorra sus palabras tiene sabiduría; De espíritu prudente es el hombre entendido. 
Aún el necio, cuando calla, es contado por sabio; El que cierra sus labios es entendido."
Proverbios 17:27-28 


Ser prudentes con los demás nos hace mujeres sabias y respetables. Pero la sabiduría del silencio va aún más allá. Sabemos guardar silencio ante los hombres, pero ¿sabemos callar ante Jehová?

"Guarda silencio ante Jehová, y espera en Él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades. Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo."
Salmo 37:7-8 


A menudo vivimos cosas que no entendemos y pasamos por circunstancias aparentemente injustas, o injustas en realidad. Y nos desesperamos, y envés de guardar silencio, no dejamos de hablar en nuestra intimidad: "¿Por qué tengo que pasar por esto? Señor, ¿cuándo me vas a librar?" 

Y no nos damos cuenta de que romper el silencio ante Dios nos lleva a pecar. Lo rompemos con la queja, que pronto se convierte en enojo hasta que nos llega a dominar.  



Nos olvidamos que Dios es quien está tejiendo nuestra vida como si de un tapiz se tratara. Él escoge los colores y tiene en mente el resultado final, que poco a poco va divisando al permitir diferentes circunstancias en nuestra vida. A veces usa hilos oscuros, otras veces colores brillantes... pero ambos son necesarios para crear una bella imagen de Su Hijo en nuestras vidas. Pero nosotras estamos al otro lado del tapiz y sólo vemos el embrollo de hilos que se forma. No entendemos. No confiamos. Nos alteramos y no guardamos silencio ante Jehová. 

Querida amiga, no sabemos qué permitirá Dios en este nuevo año que llega. No sabemos qué colores escogerá para continuar tejiendo el tapiz de nuestras vidas. Pero sí sabemos por Su Palabra que Él nos llama a estar quietas en Su presencia y confiar... confiar en Aquel que sabe lo que es mejor, en Aquel que en Sus manos tiene el Plan. Un plan perfecto para nuestra vida, un plan de acuerdo a Su voluntad.

Así que, éste es nuestro reto para ti en este año que entra y te animamos a hacerlo tu oración: Estar quieta y conocer que Él es Dios, guardar silencio ante Jehová. Salmo 46:10


 
¡Feliz 2017 en el Señor!

 


Noèlia Giner


miércoles, 3 de agosto de 2016

UNA SOLA COSA ES NECESARIA...

"Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; 
que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, 
para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo."
Salmo 27:4

Levantar a los niños de la cama, vestirlos, darles el desayuno, llevarlos a la escuela, poner la lavadora, preparar la comida, hacer las camas; barrer, fregar, recoger a los niños de la escuela y de camino comprar dos o tres cosillas que faltan para hacer la cena de esta noche; darles la comida con paciencia y amor, llevarlos otra vez al colegio, aprovechar la horilla de la tarde para completar lo que queda de la lista. Recoger a los niños por última vez en el día, socializar un rato en el parque y volver a casa para recibir a un esposo cansado de la jornada con una sonrisa en los labios. Preparar la cena, bañar a los niños, leerles una historia y ponerlos a dormir... ¡por fin!

¡"UNA cosa..."! -- dice David, y "sólo UNA cosa es necesaria" -- repitió Jesús a Marta, que como nosotras estaba "afanada y turbada" con MUCHAS cosas. 

Jesús se refería a pasar tiempo a Sus pies aprendiendo de Él, que es "manso y humilde de corazón" para obtener la paz y el descanso que nuestra alma estresada necesita (Mt. 11:29-30).

Es el diario andar con Él el que hace ligera nuestra carga. Sin embargo, la urgencia de las MUCHAS cosas nos hace creer que aquella ÚNICA cosa, que jamás nos será quitada, nos roba tiempo para cumplir con las demás. ¡Qué engaño más grande! ¡Qué mentira más cruel nos hace creer el enemigo! ¿Qué cosa habrá más importante que el pasar tiempo a los pies de Jesús?

Los hijos un día marcharán, la casa ya dejará de ensuciarse tanto y las ocupaciones disminuirán. Pero UNA cosa seguirá igual: la presencia de Dios en nuestra vida. ¿Qué haremos con ella? ¿Invertiremos tiempo en las cosas que un día pasarán (1ª Jn. 5:17)? ¿O buscaremos como David el "estar en la casa de Jehová todos los días" de nuestra vida para conocerle más y más, y adorarle "en espíritu y verdad"?

Noèlia Giner

viernes, 15 de julio de 2016

MI REGALO PARA ELI

Ahora están muy de moda las cosas hechas por uno mismo o "DIY", pero un presupuesto pequeño para hacer un regalo también puede ser una buena motivación para disfrutar de las manualidades y la creatividad en casa :-) ¡Esto me suele pasar muy a menudo a mí! Y así ocurrió el año pasado cuando una de mis mejores amigas, con la que comparto este blog, cumplió años. 


Eli es madre como yo y también enseña a sus hijos en casa. Compartimos muchas "batallitas" en común y me encanta escuchar todos sus buenos consejos sobre los niños y la casa. Me encanta su sinceridad, su espontaneidad y su gran sentido del humor. Y sabía que si le hacía este regalo ella lo recibiría con todo cariño... ¡porque ella es así!

Teniendo esto en mente, empecé a buscar ideas para montar una cesta personalizada y especial para mi buena amiga. ¡Y éste fue el resultado!


Sabiendo que ella es golosa y que a todo el mundo le gusta mis magdalenas caseras, horneé media docena y las puse en una bolsita bonita que combinara con los colores verde y amarillo que había escogido. Evidentemente, las magdalenas se las disfrutaría más con una buena taza de té... ¡aún más cumpliendo años en pleno invierno! Por eso, incluí en la cesta una taza con un par de bolsitas de té, y una de ellas con sabor a "Canadá", en honor a su "otro país" de origen :-)

Al lado de las magdalenas, coloqué un marcador de libro (reciclado de un calendario), por si al tomar el té y comerlas le apetecía leer. ¡Porque quien la conoce sabe que en su casa no faltan libros! Y por supuesto, también le puse una tarjetita hecha a mano para felicitarle el cumpleaños. Simplemente, seleccioné una de las fotografías recortadas que tengo guardadas y la pegué en un papel de color bonito. 

Eli es muy activa y con tres niños a su cargo no para. Así que pensé en algo que la pudiera relajar al final de un día agotador. Por eso, busqué en internet una buena mezcla de sales de baño caseras que pudiera usar para poner sus pies en remojo. Para ellas compré un bote bonito de cristal que armonizara con los colores de la cesta y le puse una etiqueta escrita a mano. Sino recuerdo mal, mezclé sales de magnesio (Epsom Salt), sal marina, bicarbonato, avena y unas gotas de aceite esencial de lavanda... todo cosas que tenía por casa. Pero si queréis las cantidades exactas, mejor haced una búsqueda en Google (hay gran variedad de mezclas).

En otro paquetito coloqué unas cuantas velas de té para que las pudiera encender y hacer el ambiente más relajante todavía. Además de las sales, incluí una muestra de un serum facial que le vendría muy bien. 

Para aliviar todavía más el estrés que causa el ser madre, y teniendo en cuenta su gran sentido del humor, ideé un paquetito de "anti-estrés" inmediato. Se trataba de un gran trozo de papel plástico de burbujas. Con los pies en remojo o tomándose el té con magdalenas, tendría la oportunidad de liarse a reventar burbujas de plástico sin parar, ¡así liberaría todo el estrés y más! ... Jajajaja...

Después de colocar todas las cosas en la cesta, la envolví con un papel bonito de celofán. Y así mi regalo quedó listo para la entrega que, como no podía ser de otra manera, se hizo alrededor de una buena conversación, una taza de té y otra de café :-) (bueno, en realidad fueron más de una...)

Espero que esta idea pueda ser de inspiración para ti, si quieres hacer algún regalo personalizado, diferente e inolvidable. Piensa en la persona a la que vas a regalar y trata de adecuar cada cosa a su personalidad. Te lo pasarás genial creando y para ella será algo muy especial.  

Noèlia Giner

viernes, 27 de mayo de 2016

SEÑOR, SANA MI TIERRA

Salmo 126 

Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sion,
Seremos como los que sueñan.  
Entonces nuestra boca se llenará de risa,
Y nuestra lengua de alabanza;
Entonces dirán entre las naciones:
Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos. 
Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros;
Estaremos alegres. 
Haz volver nuestra cautividad, oh Jehová,
Como los arroyos del Neguev. 
Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. 
Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla;
Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.

Seguro que aquellas de vosotras que tuvisteis que dejar vuestro país e ir a otro completamente diferente, podréis entender muy bien a este grupo de judíos que cantaba des del destierro en el Salmo 126. La nostalgia y la añoranza invadían su corazón diariamente y soñaban con el día en que de nuevo volverían a su tierra. 

Pero no sólo extrañaban volver, sino que deseaban ver florecer de nuevo aquella patria que fue destruída, arrasada, desolada... Imaginaban el día en que de nuevo podrían volver a caminar por sus calles y ver a sus niños jugar alegremente en ellas. 


Por años, la tristeza y las lágrimas habían sido sus compañeras. Pero la promesa de la restauración seguía viva en sus corazones. Dios restauraría su tierra y de nuevo podrían disfrutar de ella. 

Sin embargo, no podemos olvidar que Dios los llevó cautivos a esas tierras paganas como castigo a su gran infidelidad. Dios les amaba y les había guiado en todo momento, en toda circunstancia y en cada batalla. Pero Israel le dio la espalda. Prefirió a un rey antes que a Dios. Se entregó a la idolatría y desobedeció abiertamente a su Creador.

Pero aún así, Jehová Dios no les negó Su misericordia y les dio la promesa de sanar su tierra. Un Padre amante, deseoso de compartir Sus bendiciones con Su pueblo. Un Creador bondadoso que no podía desamparar la obra de Sus manos (Salmo 138:8). 

Pero para disfrutar de esa restauración, Israel tenía que volver a Él. Esa transformación no ocurriría de la noche a la mañana.

"Si se humillare mi pueblo, 
sobre el cual mi nombre es invocado, 
y oraren, y buscaren mi rostro, 
y se convirtieren de sus malos caminos; 
entonces yo oiré desde los cielos, 
y perdonaré sus pecados, 
y sanaré su tierra."
2ª Crón. 7:14

Quizás la tristeza también invade hoy tu corazón. Quizás has sufrido un daño irreparable o vives en un dolor que nadie sabe. Quizás añoras aquellos días de bonanza en que todo parecía ir bien. O extrañas poder disfrutar de una familia centrada en el Señor, de unos hijos consagrados a Él... O bien, sueñas con aquel día en que ese ser querido llegará a conocer al Salvador.

¡Deja a un lado tu tristeza y ve donde el Señor! Humíllate en Su presencia y reconce todo aquello que has hecho mal y que te ha llevado a donde ahora mismo estás. Ora como el salmista: 

"Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno." (Sal. 139:23-24)  

Cuando hayas identificado tu pecado, confíesalo al Señor y arrepiéntete.Dios no abandonará la obra de Sus manos y cumplirá Su propósito en ti: te oirá, te perdonará y sanará tu tierra. 
Con toda seguridad, este proceso traerá muchas lágrimas a tu vida. Estos judíos de la cautividad lo sabían muy bien. La reconstrucción de su país iba a ser dura y con momentos de mucho desánimo. Por eso, la comparan en su canción al arduo trabajo del sembrador, quien con esfuerzo, y bajo un sol de justicia, rompe la tierra dura, la abona y la prepara para la siembra; luego esparce la buena semilla y recoge la cosecha con alegría (vv.5-6). 

  
¿Qué tierra de tu vida necesita sanidad? Humíllate al Señor, reconoce tu pecado y apártate de él. Dios te oirá desde los cielos, te perdonará y sanará tu tierra. Habrán muchas lágrimas y tristeza, pero cuando recuerdes lo que Dios ha hecho en tu vida y observes Su nueva obra en ti podrás unirte con aquellos judíos y cantar con ellos:

"Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros;
Estaremos alegres." (v.3)

Noèlia Giner 



sábado, 7 de mayo de 2016

CUSCÚS CON VERDURITAS


¡Lo prometido es deuda! Hace unos meses os prometí aquí publicar la receta de los cuscús que cocino y que a mis hijos les encantan. ¡Es sorprendente para mí como con esta receta tan sencilla se comen las verduras con gusto y hasta las rebuscan! :-) 

Aquí os la dejo: 

INGREDIENTES (para 4 personas):
-1 taza y 1/2 de cuscús
-1 puerro o cebolla (yo uso la lila)
-1 calabacín
-1 zanahoria grande (o dos pequeñas)
-Carne (normalmente uso ternera para fricandó, pero también pechugas fileteadas de pavo o pollo)
-Comino, sal y agua (o caldo de pollo)

PROCEDIMIENTO:
1. Picar todas las verduras a daditos
2. Marcar la carne y retirar

 3. En la misma cazuela, rehogar el puerro y añadir el calabacín y la zanahoria (2 ó 3 minutos aproximadamente)

4. Añadir la carne y cubrir con agua o caldo o mitad y mitad
5. Sazonar con sal y comino

6. Dejar cocer lo más posible para que la carne quede blandita, sobretodo si es de ternera 
7. Al último momento, hacer los cuscús: 
    -Calentar la misma cantidad de agua que de cuscús. 
    -Añadirle sal y un chorrito de aceite
    -Cuando esté caliente, verterla sobre los cuscús, tapar el recipiente y dejar reposar.


    -Cuando hayan absorvido el agua, peinarlos con un tenedor para que queden sueltos.


8. Servir justo en el momento en que se tengan que comer, porque sino los cuscús absorverán el caldito de la carne también.

OTRAS VERSIONES:
-Cuando no tengo cuscús, apaño la receta con arroz blanco ¡y les encanta igual!
-Cuando lo he querido hacer aún más saludable, he sustituido los cuscús por mijo (que tiene una apariencia parecida a los cuscús) y así he eliminado el gluten. 

Mis niños los disfrutan tanto que así quedan los platos...



Pues espero que probéis de hacerlo y ya me contaréis si os ha gustado. ¡Un abrazo!

Noèlia Giner